Mi bebé no duerme: dormir está sobrevalorado…

«Siempre pensé que la peor época de privación de sueño iba a ser la de recién nacido, ya que tenía que levantarme cada tres horas para darle de comer. Pero estaba equivocada, lo peor para mi acaba de comenzar.»

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Foto: What Mummy Thinks

Convertirme en madre es, sin duda, una de las cosas más mágicas y gratificantes que he experimentado jamás. Pero también hay que enfrentarse a muchos retos, a veces muy complicados y laboriosos.

Una de las experiencias que entran dentro de esta categoría es cuando el bebé no duerme. Parece que privación del sueño y paternidad van unidos, y a veces es realmente una tortura.

Parece que privación del sueño y paternidad van unidos.

«Cuando tuve a mi primera hija, Isabella, siempre pensé que la peor época de privación de sueño iba a ser la de recién nacida, ya que tenía que levantarme cada tres horas como un reloj para darle de comer, día y noche.»

Pero no, lo peor para mí acababa de comenzar.

Tristemente para mí, eso no fue lo peor de todo durante ese periodo de privación de sueño, ya que, de hecho, casi me acostumbré a ello porque se producía a un ritmo regular. Me despertaba, le daba de comer (medio dormida), dejaba a Isabella en su cuna y volvía a dormir sabiendo que solo podría dormir un par de horas.

Sueño interrumpido durante los últimos cuatro años

Pero no, lo peor para mí acababa de comenzar. La niña nunca ha sido especialmente buena para dormir.

Isabella comenzó a dejar de dormir toda la noche hasta los 9 meses y Benjamin sigue sin dormir por la noche a pesar de que ya tiene 14 meses. NORMALMENTE, solo se despierta una vez (a menos que esté enfermo o le estén saliendo dientes), pero puede ocurrir a cualquier hora entre las nueva de la noche y las cuatro y media de la madrugada.

No tiene un patrón fijo y, por lo tanto, siempre sabemos que nuestro sueño se verá interrumpido. Pero aparte de esto, Isabella, que ya tiene 3 años, a veces puede despertarse para ir al baño o porque tiene una pesadilla o llora cuando está durmiendo. Por suerte para nosotros, normalmente no se despiertan entre ellos.

Lo cierto es que en los últimos cuatro años no hemos sido capaces de dormir una noche entera. Literalmente soy incapaz de recordar la última vez que dormí una semana entera sin interrupciones en el sueño. Nunca me siento descansada del todo.

Los trastornos del sueño a los 18 meses de edad

Lo que realmente nos afectó fueron los trastornos del sueño que aparecieron súbitamente y sin avisar a los 18 meses de edad. Nunca habíamos escuchado hablar de ello. Solo después de varias noches preguntándonos los motivos por los que gritaba, nos dimos cuenta de que era una estratagema.

Me puse a buscar en Internet mi bebé no duerme y trastornos del sueño en niños.

La cosa se había puesto tan mal que comencé a buscar cosas como “el bebé no deja de despertarse llorando, por qué no deja de llorar el bebé, niños que no duermen“. Pero solo tras escribir 18 meses fue cuando surgió lo de los trastornos del sueño en niños de 18 meses de edad y, de repente, todo comenzó a encajar.

¿Y qué es lo caracteriza a estos «trastornos del sueño» a los 18 meses de edad? Puede ser que tu bebé deje súbitamente de dormir normalmente como lo hacía, que tampoco lo haga durante el día. O es posible que tenga más pesadillas nocturnas o que se levante más temprano por las mañanas.

Tu bebé es más independiente, ha aprendido que se puede decir no y lo está poniendo a prueba.

La causa es que tu bebé es más independiente, ha aprendido que puede negarse a algo y lo está probando. Llevar a la cama a Isabella no suponía ningún problema y cuando se despertaba por la noche parece que lo único que quería era algo de compañía. Ya que tan pronto como entrábamos en la habitación se ponía contenta y se tranquilizaba.

La verdad es que no tenía ni idea de que existían los trastornos del sueño a los 18 meses de edad y al oír a otras personas hablar sobre ello, pensaba que era una tontería. Ya llevamos varias semanas sin dormir bien y Benjamin casi tiene 18 meses… Parece que vamos a seguir sin dormir mucho unas cuantas semanas más.

Un problema realmente agotador

Quiero decir que empatizo profundamente con todos los que estéis leyendo esto y tengáis el mismo problema de niños que no duermen. Realmente se trata de un problema agotador y hay días en los que no sé realmente cómo puedo hacer algo, especialmente los largos días de trabajo enseñando.

Sin embargo, nos las estamos arreglando de alguna manera, sobrevivimos y disfrutamos de algunos momentos entre las noches con falta de sueño. Pero, ¿podemos hacer algo más que hablar sobre los trastornos del sueño y el niño que no duerme?

A veces es sencillamente obligatorio hablar de ello.

Creo sinceramente que es mucho más sencillo de llevar cuando sabes que no te enfrentas sola al problema. Ayuda mucho en los días más difíciles. No somos malos padres al hablar de ello y tampoco nos quejamos de ser padres: queremos a nuestros hijos incondicionalmente, pero hablar del problema ayuda a sobrellevarlo.

Mi bebé no duerme – consejos prácticos

Una de las medidas más prácticas que adoptamos fue invertir en unas buenas almohadas de espuma viscoelástica para poder aprovechar al máximo el descanso. Le robé a mi marido la suya cuando estaba embarazada y me niego a devolvérsela, me ayuda realmente a estar cómoda y dormir rápidamente.

Después, le compramos a Isabella un despertador infantil para ayudarle a identificar cuándo era de día y cuándo de noche. Tenía solo 18 meses cuando se lo compramos y funcionaba algunas veces.

Lo que sí comprobamos que funcionó, incluso mejor, fue una lámpara muy bonita con temporizador. Isabella eligió una lámpara de flores que se enciende a las siete de la mañana. A ella, que es pequeña, le era más fácil comprender el concepto con la lámpara, que se enciende y le indica que es de día.

Una rutina para acostarse con un final definido.

Una buena rutina para irse a la cama también ofrecerá ventajas a largo plazo. Incluso si a veces crees que no supone diferencia alguna: realizar todas las noches una buena rutina para ir a la cama, breve y muy coherente, con un final definido, ayudará a enseñar a tu hijo que es la hora de acostarse. Nosotros hemos mantenido siempre la misma rutina para ir a la cama y ahora se la estamos enseñando a Bejamin también.

Prueba a darle un chupete, mantita, peluche o similar. Asegúrate de comprar dos o más iguales en cuanto el pequeño se decante por alguno en concreto. A Benjamin le encanta el conejo de Isabella, pero como ya tiene casi 4 años, ahora no encuentro uno exactamente igual por ningún sitio. Me da pánico pensar que se pueda perder y no tener uno igual de repuesto.

A veces, dejar una luz quitamiedos encendida puede ayudar si tu hijo se despierta y le da miedo la oscuridad.

Pero, si todo esto falla, mi consejo final es que dejéis al bebé dormir en vuestra cama. Sí, ya lo he dicho. Solía llevar a Isabella a nuestra cama y he hecho lo mismo con Benjamin cuando ha hecho falta. Antes de ser madre decía que JAMÁS me llevaría a los míos a la cama, pero la verdad es que, a veces, es la única solución para que alguno de nosotros duerma algo y pienso seguir haciéndolo cada vez que no haya más remedio.

Nos encantaría que nos contarás cualquier buen consejo para poder afrontar este periodo en el que el bebé no quiere dormir o tiene trastornos del sueño.

/Michelle

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Foto: What Mummy Thinks

Michelle Haslett

Me llamo Michelle y soy madre de una niña de tres años, Isabella, y de un niño de un año, Benjamin (la causa de que me haya hecho adicta al café).

Comencé a bloguear unos tres meses después de empezar la baja por maternidad de la mayor de mis hijos y mi blog What mummy thinks me permitía pensar en algo más que en pañales sucios.

Ya llevo tres años escribiendo y aún me encanta compartir mis experiencias como madre (buenas y malas) y las cosas de la familia.

Mi bebé no duerme – Prueba el método de Michelle

  1. Utiliza un despertador infantil para ayudar al niño a identificar el día y la noche.
  2. O una lámpara bonita con temporizador para que se encienda cuando sea de día.
  3. Prueba a darle un chupete, mantita, peluche o similar. Asegúrate de comprar varios iguales en cuanto el pequeño se decante por alguno en concreto.
  4. Crea una breve pero muy coherente rutina para acostarse con un final definido.
  5. Llévatelo a tu cama, a veces este es el único modo de lograr que se duerma.

También ayuda hablar de

  • Ello con otras personas, ¡hazlo!
  • Invierte en unas buenas almohadas de espuma viscoelástica para descansar al máximo.