9 causas de lactancia dolorosa & consejos caseros

La lactancia puede parecer algo sencillo y podría ser la mejor forma de crear un vínculo entre la madre y el bebé. Sin embargo, sufrir dolor por pezones agrietados, congestión mamaria o cuando el bebé muerde puede ser motivo de frustración. Descubre las causas más comunes que conducen a una lactancia dolorosa y las estrategias para que la lactancia sea menos complicada.

 
Foto: Johnér

Lactancia dolorosa; estrategias para revertirla

1. Congestión mamaria

La congestión mamaria se debe a diversos factores. Sin embargo, las causas más comunes suelen ser una postura de amamantar incorrecta o un enganche inadecuado del bebé al pecho, saltarse alguna toma, extraer leche con demasiada frecuencia, no poder amamantar por alguna razón o un destete demasiado rápido. En pocas palabras, una lactancia dolorosa es el resultado de un desequilibrio entre la cantidad de leche materna que se produce y la cantidad que consume el bebé. Los síntomas de congestión mamaria incluyen: pechos sensibles, pesados, duros o afiebrados; ¡como si estuviesen a punto de explotar!

Solución: Si puedes seguir dando el pecho, los síntomas de la congestión mamaria desaparecerán. Para revertir una congestión mamaria te recomendamos que consultes en primer lugar a tu matrona o profesional de la salud. Ellos podrán comprobar si la postura de amamantar del bebé es correcta y si se engancha bien al pecho. Una lactancia equilibrada suele incluir tomas cada 1,5-2 horas durante el día y cada 2-3 horas por la noche. Espera a que el bebé haya terminado la leche de un pecho antes de darle el otro. En lo posible, evita el uso del biberón o el chupete.

Es importante que el sujetador de lactancia no te oprima. Otros consejos es que pruebes amamantar en diferentes posiciones, evitar el frío en la zona de los senos y comenzar a amamantar con el pecho en el que sientes más molestias. Durante la lactancia masajea ligeramente el pecho para facilitar la salida de la leche por los conductos mamarios. Nuestra recomendación es que consultes a tu matrona o auxiliar sanitario si sigues teniendo molestias al amamantar después de uno o dos días.

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2. Senos inflamados; mastitis

Si tienes síntomas gripales, tales como fiebre, cansancio y dolor, senos hinchados, duros y doloridos, podría tratarse de una inflamación o infección mamaría, también conocida como mastitis. Por lo general afecta a un único seno. La causa principal de la mastitis es la acumulación de leche en el pecho, que suele ser consecuencia de una congestión mamaria que no se ha revertido. Puede ocurrir también cuando el bebé no se engancha correctamente al pecho o las tomas son poco frecuentes.

Solución: Si tienes mastitis, debes consultar a tu matrona o auxiliar sanitario para asegurarte de que tu bebé esté en la postura correcta y su agarre sea el adecuado.

Descansa todo lo que puedas. Aliméntate bien y toma mucho líquido. Intenta seguir amamantando, empezando por el pecho afectado. Las compresas frías entre cada toma te aliviarán y compresas calientes antes de la lactancia harán que la leche salga mejor. Se suele sugerir que durante la lactancia intentes masajear/apretar ligeramente el pecho para facilitar la salida de la leche por los conductos mamarios.

Te recomendamos que si tienes síntomas gripales, consultes a tu médico de cabecera; puedes necesitar antibióticos para curarte. La mastitis puede incluso modificar el sabor de la leche y quizás el bebé se niegue a que le des el pecho por esa razón. Si ése es tu caso, te sugerimos que intentes sacarte leche del pecho afectado hasta curarte. ¡Vas a ver cómo pronto mejoras!

Los pezones agrietados son una de las causas más comunes de complicaciones relacionadas con la lactancia dolorosa y la principal razón por la que las mujeres dejan de dar el pecho.

3. Pezones agrietados

Si tienes los pezones agrietados puede ser signo de que tu bebé no se encuentra en la postura correcta en la lactancia o no se engancha adecuadamente a tu pecho. No es fácil; los pezones agrietados son una de las causas más comunes de complicaciones relacionadas con la lactancia dolorosa y la principal razón por la que las mujeres dejan de dar el pecho. Suele ocurrir durante las primeras semanas del recién nacido.

Solución: Si tienes posibilidad de hablar con tu matrona o visitador de salud, pídeles que observen una toma para confirmar que el bebé tenga la postura correcta y se enganche adecuadamente al pecho. Quizás también te sirva variar de posición al amamantar. Pídele a tu matrona o visitador de salud que controlen si tu bebé tiene el frenillo corto (anquiloglosia) ya que eso afecta a la forma en que se agarra al pecho. Muchas madres se aplican una crema especial para pezón que contenga lanolina. Si quieres protegerte mejor durante la lactancia una posibilidad es utilizar pezoneras. También puedes masajear los pezones y aureolas con un poco de leche materna ya que tiene un efecto cicatrizante.

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4. Infección por hongos

A veces una lactancia dolorosa se debe a una infección por hongos en el pezón; la cándida vive en los organismos que se encuentran de manera natural en la boca del bebé. Cuando se multiplican de manera excesiva causan una infección fúngica que afecta a los pezones, las aureolas y los conductos mamarios. Los hongos en el pezón pueden causar irritación, escozor y picor en los pezones y las aureolas. Quizás notes la aparición de ampollas y grietas en tus pezones. Las aureolas podrían inflamarse, escamarse o volverse lacrimosas. Si tienes hongos en los conductos mamarios, es probable que experimentes dolor, escozor y picor en el interior del pecho. Si se trata de una infección por hongos, tu bebé tiene hongos también; lo notarás por la capa blanquecina que se forma en su paladar y en la lengua.

Solución: Si sospechas que tienes hongos en el pezón o que tu bebé tiene una infección bucal por hongos, ponte en contacto con tu médico de cabecera o auxiliar sanitario para que os recete la medicación adecuada. Ambos debéis trataros para evitar su reaparición y no volver a sufrir una lactancia dolorosa.

Qué puedes hacer tú: los hongos prosperan con la humedad. Para evitarlo, procura dejar los senos al aire todo lo que puedas y cuida meticulosamente la higiene de tus manos. Los discos de lactancia te ayudarán a mantener el sujetador siempre seco y limpio. Te recomendamos que esterilices a diario chupetes, pezoneras, discos de lactancia reutilizables, juguetes para calmar la dentición, biberones, etc. Lava también con frecuencia tu ropa interior, sujetadores y toallas.

5. (Pequeñas) pérdidas de leche

Si eres mamá primeriza, es normal que al principio tengas pérdidas de leche aun cuando no estés amamantado.

Solución: Lo ideal sería que des el pecho todo lo que puedas porque así sufrirás menos pérdidas de leche. Si la pérdida de leche es importante, podrías utilizar pezoneras especiales para recogerla. Si tus pechos derraman leche incluso cuando no estás dando el pecho, puedes probar llevar discos de lactancia en el sujetador.

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6. El bebé muerde

¡Ay! ¡Cómo duele cuando el bebé te muerde el pezón! Quizás hasta estés considerando dejar de amamantar debido a una lactancia dolorosa. Esto suele ocurrir con la dentición de tu bebé; a partir de los 3 meses aproximadamente.

Solución: Cuando tu bebé te muerda, te aconsejamos a que detengas la toma de inmediato para que así comprenda que te duele. También puedes estar preparada para introducir tu dedo delicadamente en la comisura de la boca de tu bebé para aliviar su agarre. Dile “no” de manera firme para que entienda, y continúa dándole el pecho después.

Cuando el bebé se niega a tomar el pecho podría estar indicándote que hay algún problema.

7. El bebé no quiere tomar el pecho

Cuando el bebé se niega a tomar el pecho podría estar indicándote que hay algún problema. Puede ser que el bebé esté resfriado, tenga una infección en el oído o le estén saliendo los dientes. Quizás el flujo de la leche sea más lento. O simplemente puede tratarse de una mera distracción del bebé.

Solución: Si crees que tu bebé podría estar enfermo, contacta con el médico de cabecera o con tu auxiliar sanitario. En el caso de que se distraiga fácilmente, opta por un lugar tranquilo y con luz tenue para cuando le des el pecho. Para mantenerlo concentrado, te recomendamos también llevar durante la lactancia un collar que le llame la atención. Muchas madres sientes que funciona si amamantan cuando el bebé está muy cansado. Se suele recomendar  cambiar de posición e intenta estar en contacto piel con piel lo máximo posible. Si crees que su rechazo se debe a la dentición, hay geles de dentición que adormecen las encías. Podrías aplicarlo justo antes del momento de la lactancia.

8. Muy poca leche

No suele ser tan común tener poca leche, pero existen casos, claro. Sin ninguna duda resulta estresante cuando tu bebé parece estar tomando el pecho todo el tiempo sin subir de peso, o cuando tus pechos no parecen estar tan llenos como lo estaban al principio. Puede suceder si se amamanta poco ya que se debilita el reflejo de bajada de la leche. Las causas pueden ser: la postura incorrecta del bebé durante la lactancia (muchas veces ni siquiera sabemos que ésta es la causa), el enganche inadecuado al pezón (¡sabemos lo que cuesta que funcione!), tener un frenillo corto (anquiloglosia), el uso de suplementos de leche maternizada o de medicamentos, o una cirugía mamaria previa. Son todos factores que pueden afectar la lactancia.

Solución: El contacto piel con piel con el bebé y amamantar de forma más continua estimulará la oxitocina, hormona importante en la producción de leche. El contacto piel con piel es un momento especial y puede contribuir a aumentar la producción de leche. De ser posible, te sugerimos que pases un día entero en la cama junto a tu bebé, piel con piel, y le des el pecho cada 2 horas durante el día y cada 3 horas por la noche. Otra recomendación es que pruebes cambiando de lado cada 5 minutos para estimular a los dos senos por igual. Es tedioso, lo sabemos, pero si extrae leche durante 15-20 minutos después de cada toma también puede ser beneficioso.

Si te estresa pensar que tu bebé no se está alimentando correctamente, no dudes en hablar con tu matrona, auxiliar sanitario o especialista en lactancia.

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9. Demasiada leche

Si tienes demasiada leche, puede que tu bebé no se la acabe toda y por ello sientas que el pecho está duro y te molesta. Puede tratarse de un reflejo de bajada fuerte. Quizás al bebé le cueste alimentarse cuando la leche baja demasiado rápido y en cantidad. La sobreproducción puede deberse también a extracciones de leche demasiado frecuentes o a no vaciar los senos adecuadamente.

Solución: Con el tiempo la producción de leche suele equilibrarse de forma natural. También cuentas con la alternativa de “bloquear la lactancia”. Este método consiste en amamantar de un único pecho durante 3-5 horas. Contacta con tu matrona, auxiliar sanitario o experto en lactancia para recibir indicaciones de cómo utilizar este método. Por regla general, un seno deja de producir leche cuando está lleno. Se puede por ende disminuir la producción de leche y, en consecuencia, la cantidad.

Si tienes un reflejo de bajada fuerte, te sugerimos que extraigas un poco de leche manualmente antes de amamantar para que la leche no baje demasiado rápido. Prueba masajear delicadamente los senos para aliviar la presión en los conductos mamarios. También podría ayudar los cambios de posición al amamantar; acuéstate de lado o sujeta al bebé para que tome el pecho erguido.

 


Fuentes: babycenter.com, womenshealth.gov

Este artículo ha sido revisado por Katie Hilton, partera diplomada y visitadora de salud, Reino Unido.

No dudes en pedir consejo y ayuda

No dudes en consultar a tu médico de cabecera si crees que tu bebé, o tú misma, no os encontráis bien. Ponte en contacto con tu médico si sospechas que tu bebé no está tomando suficiente leche o si la lactancia sigue siendo dolorosa.

Habla con tu matrona, auxiliar sanitario o experto en lactancia si tienes dudas o necesitas ayuda y orientación.