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Sí a los mimos: cómo la cercanía aumenta la oxitocina
La Dra. Kerstin Uvnäs Moberg
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Kerstin Uvnäs Moberg es profesora de fisiología y su compromiso con la salud de la mujer ha sido revolucionario.. Su investigación pionera sobre la oxitocina, «la hormona del amor y el bienestar», fue uno de los primeros estudios en señalar los efectos conductuales, psicológicos y fisiológicos de la oxitocina durante el parto, la lactancia y la menopausia.
Kerstin Uvnäs Moberg ha escrito más de 400 artículos científicos y varios libros sobre la oxitocina y su importancia e impacto positivo en diferentes procesos del organismo, tanto en los bebés como en sus madres y padres.
La importancia de la cercanía
Las rutinas sencillas como el contacto piel con piel después del nacimiento o la convivencia en la misma habitación durante los primeros días juntos fortalecen el vínculo entre padres e hijos.. Los padres y los bebés sonríen más, interpretan mejor las necesidades del otro y crean un sentimiento de seguridad. La cercanía también ayuda a todos a relajarse, reduciendo el estrés y favoreciendo el crecimiento y el desarrollo.
El otro lado del amor
Estar cerca no significa que los padres y los bebés estén siempre tranquilos o felices. Cuanto más fuerte es el vínculo, más intensos son los sentimientos, lo que también puede significar más preocupación cuando estéis separados. Esta mezcla de amor y preocupación forma parte de la profunda conexión entre padres e hijos.
«La oxitocina ayuda a reducir el estrés, aliviar el dolor y favorecer el crecimiento y la curación.»
La oxitocina: la hormona de la cercanía
La oxitocina suele asociarse con el parto y la lactancia materna, pero también aumenta a través de la cercanía cotidiana. Cuando los padres y los bebés se tocan, se miman o comparten calor, los nervios sensoriales de la piel envían una señal al cerebro para que libere oxitocina. Esta hormona de la cercanía ayuda a reducir el estrés, aliviar el dolor, disminuir la inflamación e incluso favorecer la curación y la inmunidad.
Efectos duraderos
Los beneficios de la oxitocina no son solo a corto plazo. Las investigaciones demuestran que los bebés que experimentan mucho contacto físico y cercanía en las primeras etapas de la vida pueden disfrutar de mejores habilidades sociales, menos estrés y un crecimiento más saludable en el futuro.
«Llevar al bebé y mimarlo mantiene mantiene el flujo de oxitocina más allá de la etapa neonatal.»
Más allá de la etapa neonatal
La cercanía sigue aumentando los niveles de oxitocina mucho después de las primeras semanas de vida. Llevar a tu bebé en un arnés o mochila porta bebé, dormir juntos o simplemente pasar tiempo juntos ayuda a los padres y a los bebés a mantenerse conectados. La parte delantera del cuerpo es especialmente sensible al tacto, por lo que el calor y el contacto que proporciona llevar al bebé consigo puede aportar beneficios duraderos para el vínculo afectivo y el bienestar.
Una perspectiva evolutiva
Desde que existe la humanidad, las madres han abrazado a sus recién nacidos, proporcionándoles calor, alimento y seguridad. Un bebé que siente esa cercanía aprende a ver el mundo como un lugar seguro y acogedor, y su sistema de oxitocina se adapta en consecuencia. Esta base de confianza y seguridad favorece el crecimiento, reduce el estrés y ayuda a los niños a desarrollarse plenamente.
Conclusiones clave sobre la oxitocina y la cercanía
El contacto piel con piel y la cercanía temprana aumentan la oxitocina tanto en los padres como en el bebé.
La oxitocina ayuda a reducir el estrés, aliviar el dolor y favorecer el crecimiento y la curación.
Los bebés que experimentan cercanía desde temprana edad pueden obtener beneficios a largo plazo relacionados con el vínculo afectivo, las habilidades sociales y el bienestar.
Llevar al bebé y mimarlo mantiene el flujo de oxitocina más allá de la etapa neonatal.
La cercanía ayuda a los bebés a sentirse seguros, apoyados y preparados para desarrollarse plenamente.
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