Lactancia dolorosa, inquietudes nocturnas y pesadillas

Amanda tuvo a su hija Chloé hace menos de un año y aquí escribe de corazón y con sinceridad sobre las sensaciones de ser madre, lo dolorosa que puede resultar la lactancia, sus inquietudes nocturnas y pesadillas. Pero también sobre el amor por su pequeña.

Revista BABYBJÖRN – La bloguera Amanda Hamberg comparte su experiencia sobre la lactancia dolorosa, los miedos nocturnos y las pesadillas.
No se puede ir por ahí sintiendo angustia justo cuando se acaba de recibir el mayor regalo de la vida, me parecía egoísta y desagradecido por mi parte.
Foto: Amanda Hamberg

La dolorosa lactancia

Cuando tuve a Chloé, experimenté sensaciones que no creía que fueran posibles, ¡tanto amor y ternura por esta personita! Pero durante la etapa inicial también sentí muchas otras cosas. Estar embarazada durante nueve meses y anhelar cada día ese pequeño bebé, pasar por el parto y convertirte en madre es algo increíblemente sobrecogedor.

Para mí, la primera etapa de la lactancia fue más dolorosa que el parto en sí.

Lo primero que buscó Chloé nada más nacer fue el pecho de su mamá (qué divertido que los bebés sepan exactamente lo que tienen que hacer). En la sala de partos me ayudaron a encontrar una postura cómoda, pero la pequeña no conseguía agarrarse bien. Ya con el primer intento quedé con moretones. Luego fue de mal en peor: naturalmente, la pequeña quería estar siempre al pecho y el dolor era insoportable. Para mí, la primera etapa de la lactancia fue más dolorosa que el parto en sí, y yo no estaba en absoluto preparada para ello.

Fui a un curso de preparación para la lactancia, pero lamentablemente nadie me había contado lo doloroso que podía ser dar el pecho. El protector de pezón fue una salvación, me dio la oportunidad de curar las lesiones y algunas semanas más tarde me atreví a dar de mamar sin el protector. Mirando atrás, me siento orgullosa de haber soportado el dolor y elegido seguir adelante con la lactancia: a mi pequeña y a mí nos ha dado muchos momentos agradables.

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Revista BABYBJÖRN – Chloé, la hija de Amanda
Deja que la madre se centre en el bebé y no tenga que hacerse cargo del hogar en los primeros días.
Foto: Amanda Hamberg

La soledad era mi mayor terror; algo que antes me había encantado, ahora era un espanto.

Al mismo tiempo que luchaba con la lactancia, también tenía que lidiar con toda una serie de emociones difíciles. Por las noches me sentía muy angustiada y por eso me atemorizaba cada vez que caía la tarde, y sentía pánico de que los días pasaran tan rápido. Tenía miedo porque sabía que mi marido pronto iba a regresar al trabajo y entonces yo estaría sola. La soledad era mi mayor terror; algo que antes me había encantado, ahora era un espanto. A menudo tenía angustia y me sentía pequeña e insuficiente.

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Inquietudes nocturnas y pesadillas

Te has imaginado que la primera etapa es algo maravilloso, pero entonces resulta que no solamente es maravillosa sino también tremendamente difícil. Los pechos tienen llagas, el bebé grita y solamente se consuela con el pecho, estás constantemente preocupada por la respiración del bebé y te pasas muchas noches sentada con la pequeña en el regazo. Así es como yo me sentía, a fin de cuentas.

Ten un plan definido para los momentos difíciles.

Por suerte, al principio mi madre pasó mucho tiempo con nosotros, y fue una gran ayuda para mí. Las únicas personas que quería tener cerca en esa etapa inicial (aparte del bebé) eran mi marido y mi madre. Basándome en mi experiencia, la recomendación es tener un plan definido para los momentos difíciles; p.ej. cuáles de tus padres, amigos o hermanos pueden echarte una mano o llevarse al bebé a dar un paseo para que puedas descansar, porque verdaderamente lo necesitas.

Eran las pesadillas de una mujer que acababa de dar a luz, con una terrible carga hormonal.

Todas estas sensaciones eran en realidad solamente las pesadillas de una mujer que acababa de dar a luz, con una terrible carga hormonal. Por supuesto que adoré la vida con Chloé desde el primer día y ahora puedo mirar atrás y recordar ese tiempo con ternura, y darme cuenta de los momentos agradables. En aquel entonces, sin embargo, era duro. A posteriori pienso que debería haber hablado con alguien sobre esto, pero elegí guardármelo dentro y fingir que iba genial –porque así es como tiene que ser, pensaba yo–. No se puede ir por ahí sintiendo angustia justo cuando se acaba de recibir el mayor regalo de la vida, me parecía egoísta y desagradecido por mi parte.

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Revista BABYBJÖRN – Chloé, la hija de Amanda
Las únicas personas que quería tener cerca en esa etapa inicial (aparte del bebé) eran mi marido y mi madre.
Foto: Amanda Hamberg

Que estas emociones pueden surgir después del parto y que la lactancia puede ser tan tremendamente dolorosa es algo que deseo que alguien me hubiera contado antes de ser madre. Pienso que los servicios de maternidad y todos los cursos preparatorios a los que tienen que asistir los padres deberían hablar de estas cosas en mayor medida.

Igual de importante para el otro progenitor es comprender lo que esto implica.

Es igual de importante que el otro progenitor comprenda lo que implica pasar por un parto y lo que está por venir: comprender para poder apoyar a la madre de la mejor forma. Por ejemplo, dejar que se centre en el bebé y no tenga que hacerse cargo del hogar en los primeros días.

Consejos de cómo los papás pueden ayudar en el parto y la lactancia

Ser padre es la experiencia más dura e indudablemente la mejor, un regalo de la vida. Adoro cada día que paso con mi pequeña. Con un poco de suerte, Chloé tendrá un hermanito en el futuro y ante su llegada me siento confiada de poder controlar mis emociones.

Nombre: Amanda Hamberg
Edad: 29 años
Familia: Esposo, bebé Chloé y perro Louis
Vive en: Östermalm, Estocolmo
Mi mejor consejo para nuevas madres:
Busca toda la ayuda que puedas tener. Habla sobre tus emociones, son totalmente normales después del parto. Intenta disfrutar al máximo de la primera etapa con el bebé, es fácil estresarse y no aprovechar el momento.