8 consejos para una mamá primeriza - sobreviviendo a las primeras semanas en casa

Las primeras semanas con el recién nacido en casa pueden ser una verdadera montaña rusa; física, emocional y mentalmente. En este artículo recopilamos consejos directos y sin filtros para ti que eres mamá primeriza. Te ayudarán a sobrevivir ese período.

Durante mi embarazo recibí miles de consejos. Duerme todo lo posible ahora que puedes. Olvídate de cenar en restaurantes. Sal un rato todos los días. Vas a tener que comer con una sola mano.Con tanta información, ficción y tribulaciones exageradas sobre la vida como mamá primeriza realmente no tenía idea de cómo podría llegar a ser.

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Estoy segura (¡lo sé por experiencia propia!) que sientes la misma incertidumbre. ¡Presta atención a estos consejos para mamás primerizas y te prometo que sobrevivirás sin problemas a las primeras semanas con tu bebé en casa!

1. Pide ayuda

Hoy por hoy me hubiera gustado que al visitar a mis amigas (antes de ser madre) me hubieran pedido que les echara una mano lavando los platos o acunando al bebé para que se pudieran bañar. No tenía idea que de esta forma mi visita iba a quitarles un peso de encima. Que no te dé corte pedirle a tus amigos y familiares que te echen una mano; todos quieren ayudar, pero no saben bien cómo.

Además, no dudes en consultar a un profesional si necesitas hablar, dormir o tienes problemas con la lactancia. Hay terapeutas, matronas, niñeras, especialistas en lactancia y comadronas con experiencia en postparto precisamente para hacernos la vida más fácil. No eres mala madre por necesitarlos.

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2. Establece una rutina

Los bebés desarrollan rutinas rápidamente. Presta atención a las señales de tu hijo/a y su llanto, y te servirán de guía para establecer rutinas. Así podrás anticipar el comportamiento del bebé, aunque no siempre siga exactamente los mismos horarios. A algunas mamás les funciona el modelo: “Comer, Dormir, Jugar” o “Comer, Jugar, Dormir”.

Quizás simplemente te apetezca crear tu propia rutina. (Consejo de experta para madres primerizas: ¡utiliza una aplicación! Yo guardo los horarios de las comidas y de sueño de mi hijo en el teléfono. Así descubrirás pautas que te simplificarán la vida). Aunque se trate de tener un control ínfimo en un período que puede ser caótico, sirve.

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A diferencia de las famosas de las revistas, justo después de dar a luz tu cuerpo no será el mismo que antes.

3. Tiempo para ti

Para no sentir que te has convertido en “mamá” las 24 horas del día necesitarás dedicarte 40 minutos diarios (10 para un paseo, 10 para darte una ducha, 10 para tomar un café y 10 para leer el correo). Por supuesto que puedes disponer de ese tiempo como más te guste; yo dedico 10 minutos a maquillarme. ¡Aunque no tenga que ir a ningún lado! Si estás sola en casa deja a tu bebé en su hamaca, donde puedas verlo, y aprovecha a darte una ducha.

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4. Opciones inteligentes

Quizás te sientas algo deprimida al volver a casa con el bebé. Sentirás que tu humor es cambiante y, a diferencia de las famosas, tu cuerpo justo después de dar a luz no será el mismo que antes. Te apetecerá comer cualquier cosa. ¡Créeme, sé lo que te digo! Y es porque estás cansada y es más fácil comer porquerías. Te disgusta tu cuerpo así que te da igual comer una cosa u otra, ¿o no? Te aseguro que te sentirás mucho mejor si optas por alimentos sanos y nutritivos.

Prepara tentempiés que puedas comer con una sola mano mientras sostienes al bebé con la otra y le das de comer, lo haces eructar o lo meces. Alimentos como las almendras, las zanahorias, la granola baja en calorías, una barrita de cereales o un trocito de queso; esta última opción de lo más extraña era mi preferida. Y no te olvides de beber mucha, mucha agua. Prepara tu despensa unas semanas antes de la fecha de parto para tenerlo todo listo al volver a casa.

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Aprovechaba entonces para ir a la tienda y me sentaba a almorzar ¡con las dos manos! o salía a cenar con mi pareja.

5. Lleva el bebé al pecho

Este consejo no funciona para todas las madres ni todos los bebés, pero llevar a tu bebé al pecho os puede simplificar la vida a ambos. Yo lo hice casi desde el nacimiento de mi bebé. El contacto piel con piel nos ayudó a fortalecer nuestro lazo y la lactancia.

Además, ¡era la fórmula infalible para hacerlo dormir! Acurrucadito en mi pecho, era suficiente con caminar y mecerlo un poco ¡y listo! Se quedaba dormido. Aprovechaba entonces para ira la tienda y me sentaba a almorzar ¡con las dos manos! o salía a cenar con mi pareja.

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6. Cuida tu pecho

Seguramente intentarás darle el pecho, aunque sea durante los primeros días o las primeras semanas solamente. La succión del bebé no es ninguna broma. (Si tu pareja no te cree, pídele que introduzca un dedo –¡limpio, por supuesto!– en su boquita y sabrá de qué estás hablando). Si no logras que el bebé se agarre correctamente, terminarás con los pezones agrietados, con ampollas o sangrando.

Asegúrate de lavarte los pezones muy bien después de cada toma y colócate un paño frío. Aplica alguna pomada para curarlos. También se recomienda masajear los pechos y colocar compresas calientes para facilitar el flujo de la leche y que no se obstruyan los conductos.

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7. Concéntrate en ti y en tu familia

Mi mejor amiga y yo nos quedamos embarazadas al mismo tiempo y comparábamos experiencias continuamente. Así que, después del parto hicimos lo mismo. El problema es que a veces las comparaciones no son buenas y te hacen sentir peor. Por ejemplo, cuando tu bebé no aumenta de peso tan rápidamente como el suyo, cuando la lactancia funciona para ella, pero para ti no, e incluso ¡cuando su pareja cambia más pañales que la tuya!

Te puedo asegurar que estás haciendo bien las cosas. Cada familia tiene sus propias vivencias que son únicas. Así que, concéntrate en hacer lo que es mejor para la tuya y listo.

8. Recuerda, cada etapa es eso, solo una etapa (¡y pronto pasará!)

Tu bebé crecerá y no será siempre un recién nacido ni una máquina hambrienta devoradora de comida cada dos horas. Ni tú tampoco seguirás presa de los cambios de humor que no te permiten ni siquiera hacer ejercicio. Por lo menos así me sentía yo.

Una amiga me dio un gran consejo muy útil para todas las madres dondequiera que estén: es una etapa y pronto pasará. Hay una luz al final del túnel. Este consejo me ayudó a sobrellevarlo todo mejor. Y demostró ser verdad.

Kaitlin Severini

Tengo 35 años y me dedico a la corrección de libros infantiles. Soy mamá de una pequeña, Austin, y compañera de Todd desde hace mucho tiempo. Un año antes de quedarme embarazada estuve viajando junto a Todd y unos amigos por 12 países con una mochila de 70 kilos a la espalda. Hoy por hoy Austin ha visto la Mona Lisa, pero prefiere los camiones de bomberos, a decir verdad. Espero poder contagiarle mi espíritu aventurero y que en el futuro nos acompañe de mochileros.

Vivo a las afueras de la ciudad de Nueva York, en mi Nueva Jersey natal.