Consejos de supervivencia para padres de niños pequeños (hartos de que les den consejos)

Maria, la autora de este artículo, es madre de dos niños pequeños pero, sobre todo, una madre harta de recibir consejos de todo tipo. «¿Qué es lo que más cambia al tener un hijo?» Mi respuesta es siempre la misma: es imposible dar una respuesta concreta. Lo que sí puedo hacer es contarte qué ha sido más duro y cómo lo he superado, entre otras cosas, con la ayuda de acuerdos tales como el de «no divorciarse».

Revista BABYBJÖRN – La autora de este artículo, Maria Hellbjörn, con su familia. En este artículo nos cuenta cosas sobre la vida de los padres con niños pequeños.
«Siempre le digo a mis hijos que sean como quieran, mientras sean buenas personas», explica Maria.
Foto: Johan Wallén/Tekniksegmentet

En primer lugar me gustaría aclarar que no hay que hacer mucho caso a quienes intentan explicarte cómo es la vida de los padres cuando se tienen hijos. De todos los consejos bienintencionados que sufrí como madre de un bebé –lo típico, desde cómo tiene que comer o dormir el bebé hasta cómo tengo que hacerlo YO–, yo me mantengo firme y respondo con un: «nadie mejor que yo lo sabe».

Nadie conocer mejor a tu bebé que tú –excepto el otro progenitor, si es que existe– y nadie puede entender realmente cómo es vivir con él. Generalizar y afirmar que «puedes llevar al bebé a cualquier sitio» solo porque tu pequeño puede estar en el cochecito una hora tras otra tumbado mirando un juguete infantil colgante es como afirmar que el hombre jamás llegó a la luna porque nadie vio con sus propios ojos que sucediera.

Se pasó llorando todas las noches durante más de dos años por culpa de un problema en los oídos.

Revista BABYBJÖRN – Madre de niños pequeños y autora de este artículo, Maria Hellbjörn viaja con su familia.
«Lo más importante para mí y mi marido es evitar hacer conjeturas sobre el carácter o intereses de nuestros hijos sobre la base de normas o nuestros propios antecedentes», afirma Maria.
Foto: Johan Wallén/Tekniksegmentet

Consejos para sobrevivir

A pesar de todo lo dicho anteriormente, me gustaría compartir algunos consejos. No obstante, me gustaría apuntar que no se trata de consejos generales –ya que como dije antes, no existen–, pero a mi marido y a mí nos fueron útiles.

Así que si eres como yo, es decir, que mantienes una relación heterosexual y tenéis dos niños que se han pasado más de dos años llorando toda la noche, uno por causa de cólicos y el otro por problemas en los oídos, quizás te puedan servir de ayuda.

1. Elige a un feminista para reproducirte

Esto es esencial. Sé que la igualdad desaparece en un instante, desde el mismo momento en que llegan los niños, independientemente de lo feministas que eráis los dos al principio. Recomiendo encarecidamente reproducirse con alguien que esté dispuesto, al menos, a compartir toda la responsabilidad desde el momento en que rompas aguas.

Pactar que no vais a separaros hasta que el bebé cumpla dos años.

Lo más importante que pueden hacer los padres de dos bebés por su relación, y su descendencia, es compartir por igual el permiso parental, como ocurre en Suecia, donde es paritario. De lo contrario, se termina llegando rápidamente a una situación en la que uno de los padres sabe más sobre el bebé que el otro y la situación se polariza rápidamente. Súbitamente, uno de los padres –seamos sinceros, la mujer si se trata de una pareja heterosexual– es la responsable de planificar actividades y todo lo relacionado con el bebé, además de acordarse de todos los cumpleaños de los familiares de su pareja.

2. Nada de separaciones los dos primeros años

Cuando nos dimos cuenta de que nuestro primer hijo no iba a dejar de llorar, un amigo, que también tuvo un bebé que sufría cólicos, nos dio un consejo inestimable: pactar no separarse hasta que el bebé tuviera dos años. La falta de sueño influye en el ser humano. No hablo de que «me quedé levantada hasta tarde y solo he dormido cinco horas», sino de la falta de sueño, de que «la niña ha estado llorando desde las 11 de la noche hasta las 5 de la mañana sin parar y ya no sé ni dónde tengo la cabeza».

Revista BABYBJÖRN – Maria Hellbjörn, madre de niños pequeños y escritora, es de Gotemburgo.
«Nosotros esperamos que nuestros hijos crezcan, y se conviertan, en seres humanos de mentalidad abierta y generosos.»
Foto: Johan Wallén/Tekniksegmentet

La falta de sueño te afecta. Saca a la luz un lado oscuro de tu personalidad que ni siquiera sabías que existía. A mí, por ejemplo, me daba mucha envidia y me ponía muy celosa porque mi marido podía «escaparse» al trabajo dejándome sola con todos los llantos y preocupaciones. Por eso, al menos, es muy tranquilizador saber que las cosas que nos decimos el uno al otro en estos momentos son excepcionales y no van a terminar con nuestra relación y todo lo que conlleva –dividir la economía y buscar otra casa. Así que esta es una cosa menos por la que preocuparse cuando todo es un caos.

3. Dormitorios separados

Es posible que algunos se pregunten si «realmente es tan difícil vivir con un bebé que no duerme». Bueno, a esta pregunta me encantaría responder fríamente como en Juego de tronos: «no sabes nada, Jon Snow». Los que no lo han sufrido no tienen ni la más ligera idea. Para mí lo peor fue que no veía fin a esta penosa situación.

     Dormir es más importante que el sexo.

Con nuestro pequeño, Ben, todo continuó sin cambios hasta que le operaron del oído con dos años y medio. Creedme, la situación era, sencillamente, te-rri-ble. Una vez rompí a llorar en el trabajo en una reunión con clientes. Me quedaba dormida en mi mesa. Dudaba de todo. Y siempre estaba intranquila… En cualquier caso, mi marido y yo decidimos muy pronto dormir en habitaciones separadas. Mientras uno se quedaba de guardia con los niños, el otro se acostaba en la otra habitación con tapones en los oídos. Esto nos permitía, teóricamente, dormir algunas noches de la semana.

4. El sexo es opcional

No cabe duda de que todos deberían practicar todo el sexo que puedan de manera consentida. Pero para nosotros el sexo ha caído a una posición tan baja en nuestra lista de prioridades que creo que estoy volviendo a ser virgen. El sueño y la logística que conlleva tienen prioridad frente al sexo… Y no pasa nada de nada. Ignora a los que afirman que el sexo es el pegamento que mantiene unida la relación. Quien mejor sabe eso sois vosotros. Además, es muy emocionante cuando se vuelve a sentir atracción mutua con fuerza. Por cierto, estoy pensando que ya ni me acuerdo del cuerpo de mi marido desnudo.

Texto: Maria Hellbjörn

Revista BABYBJÖRN – Maria Hellbjörn, madre de niños pequeños y escritora, es de Gotemburgo.
 
Foto: Anna Järphammar

Maria Hellbjörn

Edad: 36 años

Familia: Marido y dos hijos, Ben y Bo de tres y seis años, respectivamente

Vive en: Hisingen, Gotemburgo

Sobre su misión como madre:
«Siempre les digo a mis hijos que sean como quieran mientras sean buenas personas. Lo más importante para mí y mi marido es evitar hacer conjeturas sobre el carácter o intereses de nuestros hijos sobre la base de normas o nuestros propios antecedentes. Nosotros esperamos que nuestros hijos crezcan, y se conviertan, en seres humanos de mentalidad abierta y generosos que no se vean limitados por las normas ni la vergüenza tanto como sea posible.»