Afianzar vínculos con el recién nacido: ¿qué deberían hacer los padres primerizos?

Ser padre es una experiencia fantástica y gratificante, pero también puede resultar desalentadora. Sobre todo al principio. Los padres primerizos quieren ayudar, pero no saben cómo, y tienen la impresión de que es la madre la que lo hace todo. Hagas lo que hagas, no compliques más las cosas. El Dr. John Rich es psicólogo, profesor y padre. Aquí podrás leer sus consejos más útiles para afianzar los vínculos con tu bebé.

Como padre primerizo, quizá pienses: «No estoy ayudando mucho; es mi pareja la que más se esfuerza y tengo la sensación de que sobro». Muchos padres primerizos piensan lo mismo. Los recién nacidos son adorables, pero no es una situación fácil. Nos derretimos con sus balbuceos, pero sus pañales dejan en ridículo a nuestros peores problemas estomacales. ¿Aún no te has enfrentado a las cacas que, misteriosamente, se salen del pañal para pringar toda la espalda? ¿A que te encanta limpiarlas? Se ríen con ternura, pero también nos despiertan en plena noche. Recuerdo, cuando era padre primerizo, el placer que suponía dormir cuatro horas seguidas. ¡Todo un lujo!

Por todo esto, da la impresión de que las madres lo hacen todo y nosotros nos sentimos tan inútiles como un ábaco en un concurso de cálculo mental.

Y cuando el bebé llora, ¿alguien sabe qué es lo que quiere? ¿Tiene hambre? No. No quiere comer. ¿Hay que cambiar el pañal? Se lo cambio. Pero sigue llorando. A lo mejor necesita eructar. Me estalla la cabeza porque cada vez llora más alto, mientras lo acuno y le doy palmaditas en la espalda. A lo mejor tiene sueño. Parece que funciona dar un paseo por el barrio. ¡Uf! A ver, ¿cómo dices que me llamaba?

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Además, muchos padres tienen la sensación de que es la madre la que hace todo el trabajo, sobre todo durante la lactancia. Hay que cocinar, limpiar, salir a pasear, darle de comer, limpiar, hablarle, cantar, leer y dejar tiempo para dormir. Por todo esto, da la impresión de que las madres lo hacen todo y nosotros nos sentimos tan inútiles como un ábaco en un concurso de cálculo mental. Queremos ayudar, pero no sabemos cómo encontrar nuestro espacio e intervenir. Queremos ayudar a nuestra pareja, que lo está pasando mal debido a una combinación de cansancio y falta de sueño. Y también queremos ayudar a nuestro bebé. Por fin ha llegado, y no estamos a la altura.

No es nada personal, pero no hay nada que le apetezca más a la madre que perderte de vista unas horas.

Si quieres colaborar, pero no sabes qué hacer, el mejor consejo que puedo darte es: HAZ LO QUE HARÍAS NORMALMENTE y llévate al bebé contigo. ¿Tienes que bajar a hacer la compra? Dile a la madre que te llevas al bebé. NO TENGAS PRISA en hacer la compra. No es nada personal, pero no hay nada que le apetezca más a la madre que perderte de vista unas horas. Así podrá dormir, ver la tele o leer sin sentirse culpable. Quizá incluso, aunque parezca una locura, podría charlar un rato con sus amigas sin que la interrumpan.

Mientras esperabas la llegada del bebé, probablemente soñases con todo lo que ibas a hacer con tu hijo o hija cuando naciese. Por ejemplo, jugaríais al fútbol y, en tu primer disparo, haría una parada espectacular. Quizá os sentaríais y le hablarías de todo lo que llevas dentro, y él o ella asentiría y te diría que estuvieses tranquilo, porque está de acuerdo con todo lo que le has dicho.

Es normal que te apetezca jugar y charlar. Pero al principio, cuando el bebé aún no es capaz de sostener la cabeza, no tienes que hacer nada del otro mundo. Solo necesita tu presencia. Deja que oiga tu voz, que te mire a los ojos y sienta la calma y el cariño de tus palabras. Deja que se sienta protegido por tus manos robustas y tu ancho torso. Lo único que debes hacer es sacar tiempo para estar con tu bebé y hablarle con todo el amor y dulzura del mundo.

No compliques más las cosas.

Aunque está muy bien sentarse en el suelo a divertirse con los juguetes, jugar a las casitas y charlar, normalmente basta con llevarse al bebé en las tareas cotidianas. ¿Tienes trabajo? Mientras no sea peligroso, puedes dejar al bebé en la hamaca o portearlo en la mochila porta bebé BabyBjörn y trabajar junto a él. ¿Te apetece leer el periódico? Léeselo en voz alta.

No compliques más las cosas. Lleva contigo al bebé mientras haces tus tareas cotidianas y di en voz alta lo que vas haciendo. Da igual que el bebé no entienda lo que dices. Lo importante es pasar tiempo con él y que escuche tu voz. Si el periódico habla de un nuevo proyecto urbano en el barrio, dile al bebé: «Espero que no me moleste para ir a trabajar. Suelo ir al trabajo por la carretera de circunvalación, pero aquí pone que van a cortarla durante dos semanas. ¿Qué carretera cojo?». Hazle cosquillas o acércate a mirarlo a los ojos. «¿Qué hago? ¿Cojo la calle principal hasta el centro?». Juguetea con sus pies. «Va a ser un rollo, pero no me queda otra. Espero que no esté mucho tiempo cortada».

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Ya sé que ser padre primerizo parece abrumador. Cuando yo lo fui, estaba muerto de miedo. Hasta que me di cuenta de una cosa. No tengo por qué ser un superhéroe. Solo tengo que cuidarlo, quererlo y hacerle caso. Tu hijo o hija terminará creyéndose todo lo que vale y el gran potencial que tiene si lo tratas como tal. Ya lo verás a medida que pasen los años. Para ser un buen padre, no hay que saber decir determinadas palabras ni actuar de un modo concreto. Para ser un buen padre hay que criar a los hijos con una buena actitud y una atención positiva. Te deseo suerte en tu nueva vida. No hay nada más exigente, más gratificante ni que cambie más la vida que ser el padre que siempre has querido ser.

 
Foto: John Rich

El Dr. John D. Rich Jr. es psicólogo educativo, profesor de psicología en la Universidad Estatal de Delaware, marido de la fantástica Erin y padre de dos adolescentes. El Dr. Rich escribe sobre paternidad y educación en www.drjohnrich.com y es el autor del libro Positive Parenting, publicado en EE. UU. la pasada primavera.