Ser papá por segunda vez

Ser papá por primera vez es como hacer un viaje a lo desconocido. Todo es nuevo. La segunda vez estás más preparado, pero tal vez también tengas más conocimientos y por lo tanto estés más preocupado. Además, tienes que cuidar de un hijo más, escribe el papá bloguero Pierre Bel.

Revista BABYBJÖRN Föräldramagasin – El sol brilla y papá Pierre está sentado en la hierba con sus dos hijas en las rodillas.
Ser papá es igual de emocionante cada vez. La primera vez todo es nuevo. La segunda estás más preparado, pero tal vez también más preocupado.
Foto: monpapa.fr

Dicen que cada embarazo es diferente y ciertamente así fue en nuestro caso. Durante la espera de nueve meses del segundo embarazo, me fui haciendo consciente poco a poco del hecho de que pronto tendríamos un nuevo miembro en la familia… Elegir la decoración para la habitación, la ropita minúscula, pasearse por las tiendas de artículos infantiles buscando más objetos (y cada uno se veía más mono que el anterior); todo formó parte de prepararme para ser papá por segunda vez.

Consejos de cómo el papá se puede preparar para el parto

Siento que he estado presente durante ambos embarazos, aunque mi esposa necesitó aún más apoyo en el segundo. Para ella, el segundo embarazo no fue como el primero. Y ser padre por segunda vez también fue una nueva experiencia para mí.

Mi papel como papá se multiplicó por diez.

Nuestra hija Luna tenía apenas tres años y seguía necesitando un montón de atención. Ver cómo su mamá cambiaba y se sentía más cansada de lo normal no fue fácil para ella, aunque estaba encantada con la idea de hacerse hermana mayor.

Revista BABYBJÖRN – Dibujo de la mamá embarazada y de la futura hermana mayor en el sofá.
Ser la hermana mayor es emocionante. Luna empezó a hablar con su hermanita cuando todavía estaba en el vientre de su madre. 
Foto: monpapa.fr

Ya estaba familiarizado con los conceptos básicos del embarazo: náuseas, dolores, cambios de humor, así que me sentía más preparado para ayudar a mi esposa con todo esto. Pero entonces, a los seis meses, mi esposa, que es muy activa, tuvo que frenar todas sus actividades y reducir sus viajes a un mínimo. Cuando la comadrona nos dijo que había riesgo de nacimiento prematuro, me vi obligado a tomar pleno control de las tareas del hogar.

Revista BABYBJÖRN – Dibujo de Monpapa que intenta que todo en casa esté perfecto.
La comadrona indicó que mi esposa, normalmente tan enérgica, ahora tenía que descansar – así que yo tuve que tomar las riendas de nuestro hogar. Con algunas instrucciones de mi esposa…
Foto: monpapa.fr

Hacer la compra, las labores domésticas, las actividades de Luna… Mi papel como papá se multiplicó por diez en esos momentos. Me esforcé en que mi esposa no tuviera que preocuparse de si las cosas estaban hechas de la manera correcta o no: todo tenía que estar perfecto en casa para que ella pudiera descansar tanto como necesitaba.

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Además de eso, tuvimos que cambiar de servicio de maternidad: el primer parto había sido complicado y difícil. Así que para evitar preocuparnos por las citas con el ginecólogo y empezar de cero, elegimos dar a luz en un hospital diferente.

El equipo (joven, atento y motivado), nos transmitió mucha confianza en cada visita. Yo estuve presente en todas las ecografías, aunque tuviera dificultades para seguir lo que decía el ginecólogo mientras contemplábamos la pequeña pantalla: “y ahí está su estómago, y su pie derecho…” Pero me tranquilizaban sus suaves palabras y sonreía al escuchar el latido rápido y regular del corazoncito de Maëlie, en ese momento todo se volvió más real. ¡Iba a ser padre por segunda vez!

Cada revisión nos producía estrés por el miedo a las complicaciones, a los problemas que el bebé pudiera tener, ¡a veces era una agonía! ¡Pero al final resultó que Maëlie estaba en estupenda forma y se movía tanto que al especialista le daba trabajo seguirla!

A menudo me preocupaba no salir con tiempo suficiente.

Al vivir en el campo, un desierto en lo referente a temas médicos, los centros de maternidad están a una hora en coche de nuestra casa. ¡Una hora es mucho tiempo cuando es una emergencia! A menudo me preocupaba no salir con tiempo suficiente. Pero Maëlie lo tuvo en cuenta y nos dio tiempo de sobra para llegar con calma al centro de maternidad. Incluso tuvimos tiempo de subir y bajar 11 pisos de escaleras varias veces, en un intento de acelerar las cosas, aunque esto fue en vano. ¡Lo espectacular es que mi esposa se hizo un esguince en el tobillo mientras que a mí todavía me duelen las piernas hoy! Al final, me conocía todos los rincones del hospital.

He admirado la tenacidad y el coraje de mi esposa en cada embarazo, y ambos han terminado extremadamente bien con la llegada de mis hijas, que me llenan de felicidad cada día.

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Revista BABYBJÖRN – Consejos sobre el bebé : Pierre Bel, papá bloguero, dibuja junto a su hija.
 
Foto: monpapa.fr

Pierre Bel

Vive: en St Céré, en el campo, en Francia
Trabajo: dirige el blog monpapa.fr que trata de la vida en su familia
Familia: está casado y tiene dos niñas pequeñas, Luna y Maëlie

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