7 cosas que se dicen a las embarazadas

Desde los extraños en un ascensor a la gente que te rodea; cuando estás embarazada, tu cuerpo se vuelve de dominio público. Es solo por la emoción, seguro, pero la gente dice las cosas más extrañas. Nicola observó que la mejor forma de lidiar con ello era hacer caso omiso, pero responder con una sonrisa.

BABYBJÖRN Magazine – La bloguera Nicola Friend con vestido de maternidad y embarazada de su primer hijo.
Algo que he aprendido es que el tamaño de la barriga no tiene gran relación con el tamaño del bebé.
Foto: Nicola Friend

«Eso es definitivamente una barriga de niño/niña»

Ya sea una señora mayor en la cola del supermercado o tus amigos más íntimos, adivinar qué tipo de ser humano se está formando dentro de esa creciente barriga parece ser un divertido pasatiempo. Pero, por favor, no lo basen en la forma de mi cuerpo.

Hubo desconocidos que me pararon por la calle para decirme que la mía (una niña) era indudablemente una barriga de niño, porque por lo visto estaba toda hacia adelante. No veo a muchas mujeres llevando su barriga a la espalda y decir que alguien la lleva en los costados es indicar que sencillamente han estado comiendo demasiados pasteles.

Sigan probando suerte, tienen un 50 % de posibilidades de acertar; lo único, que no lo basen en una evaluación de la forma de mi cuerpo. Y ya que estamos…

Una lectura reconfortante: Qué hacer y no hacer para un embarazo feliz 

«Estás pequeña (o enorme)»

Fui objeto de ambos comentarios, a veces en un mismo día. Ninguno de ellos me hizo sentir genial. Una barriga pequeña sugiere que el bebé no está bien, mientras que una enorme implica que, una vez más, he estado comiendo demasiados pasteles (y tal vez sea el caso, pero no necesito que me lo señalen).

Algo que he aprendido es que el tamaño de la barriga no tiene gran relación con el tamaño del bebé: a fin de cuentas, lleva consigo mucho mobiliario al mudarse. Enormes barrigas resultan en bebés pequeños, y vice versa. Si la comadrona no está preocupada, tú tampoco deberías estarlo.

Te has convertido en un gigantesco reloj de arena humano.

«Hoy sí que te has inflado»

Lo que ha pasado aquí es una de dos cosas: o bien han pasado varios días o semanas desde la última vez que esta persona te vio, en cuyo caso el inflamiento fue de hecho el suave y normal efecto de balón, o llevas puesto algo mucho más ajustado, por lo cual se aprecia más la barriga.

Este razonamiento no se recibe de buen grado. Ellos están en lo cierto, tú estás equivocada. A fin de cuentas, tú solamente eres quien lleva al bebé. Sonríe y asiente.

¿Estás de acuerdo? 10 cosas que echo de menos de la barriga

Revista BABYBJÖRN – La directora artística y bloguera Nicola Friend con su pareja y su pequeña recién nacida.
«¿Vas a darle el pecho?» es como preguntarle a alguien si se va a comprometer a pasar toda la temporada en los Alpes antes de que haya probado a esquiar.
Foto: Nicola Friend

«¿SIGUES estando embarazada?»

Ay Dios mío, (mirando hacia abajo) ¡no me había dado cuenta! La velocidad (o falta de ella) del paso del tiempo queda demostrada de pronto a plena vista de quienes te rodean. Te has convertido en un gigantesco reloj de arena humano que pone en tela de juicio la percepción de la gente de cuánto son nueve meses.

Invariablemente parecen ir muy rápido hasta llegar a las últimas semanas, en cuyo momento nadie podrá creer que todavía estás incubando.

«¿Cuánto peso has cogido?»

¿De verdad? Pues sí. Y no una sola persona. ¿Le preguntarías esto a alguien si no estuviera embarazada? Tal vez haya cedido mi vientre a la creación de un bebé, pero mis muslos siguen siendo mi responsabilidad, así que, como dijimos antes, deja de señalar mi aumento de peso.

El sentimiento de culpa materna empieza antes de que si quiera hayas dado a luz a la criatura.

«¿Vas a darle el pecho?»

Mi respuesta ante esto fue siempre un firme «No lo sé», porque nunca lo había hecho antes y francamente, es un poco como preguntarle a alguien si se va a comprometer a pasar toda la temporada en los Alpes antes de que haya probado a esquiar.

Lo que en realidad significa es «deberías dar el pecho», porque, según parece, el sentimiento de culpa materna empieza antes de que si quiera hayas dado a luz a la criatura.

La historia de una mamá: ¿Es fácil amamantar o no?

«Aprovecha a dormir ahora, no podrás hacerlo cuando haya llegado el bebé»

Sí claro, porque tener la vejiga estrujada, las reiteradas pataditas por dentro y no poderte girar en la cama es una famosa receta para dormir plácidamente.

Las buenas noticias son que cada bebé es diferente y (¡no se lo digas a nadie!) algunos duermen bien. Incluso teniendo que levantarme en mitad de la noche para dar de mamar, sigo sintiendo que duermo mejor que mientras estaba embarazada. ¡Hay esperanzas!

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Revista BABYBJÖRN – Retrato de la directora artística, bloguera y mamá Nicola Friend.
 
Foto: Nicola Friend

Nicola Friend

Tengo 31 años y soy directora artística, escritora y fotógrafa. También soy mamá primeriza de una pequeña que nació en diciembre de 2016. Tengo diez años de experiencia en la industria de las revistas. Actualmente estoy de baja por maternidad de la revista Gurgle, donde era directora artística, diseñadora de impresión y web, y creadora de historias fotográficas.

Vivo a las afueras de Londres, en una vivienda que necesita muchos arreglos. ¡Tenemos la intención de terminar de reformarla antes de que nuestro bebé empiece a gatear!