7 señales de que estás en cinta

Aún no se nota pero ya se lo has contado a los más cercanos, y se espera que transcurra todo bien, del modo habitual. Al mismo tiempo, tu cuerpo se satura de hormonas y sientes que NADA es normal.

Revista BABYBJÖRN – Mujer bostezando frente a un ordenador.
Así se podría resumir el cansancio en las embarazadas.
Foto: Johnér
  1. Cansancio. Creías que conocías el significado de la palabra «cansancio». Sin embargo, ahora, te quedas dormida en el autobús cuando vuelves a casa del trabajo a eso de las 5 de la tarde, necesitas echarte una cabezadita en la sala de descanso después del almuerzo para poder seguir y cuando llegan las 8 de la tarde estás totalmente destrozada. Así se podría resumir el cansancio en las embarazadas.
  2. Náuseas. Eso de levantarte tranquilamente por la mañana, ir al baño y tomarte sin prisas una taza de café… se convierte en algo del pasado. Ahora, te limitas a meter algo comestible en la boca lo antes posible para no tener que pasarte toda la mañana pegada a la taza del baño. A esto hay que añadir ese malestar general que se apodera de ti durante todo el día, siete días a la semana.
  3. Apetito. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, a través de la página web «Salud en familia», recomienda aumentar el consumo de frutas. Nosotros te podemos confirmar desde ya, que necesitarás mucho más que eso para poder sobrevivir. Estar continuamente llevándote a la boca barritas y cosas parecidas se convierte, de repente, en algo totalmente normal. Sándwiches, galletas, frutos secos, bollería, yogurt, cítricos… todo vale, a todas horas. Consejos sobre la dieta para embarazadas
  4. Olfato. El olor de tu compañero o compañera se te hace, repentinamente, insoportable a pesar de que antes te encantaba. ¿Se ha convertido el metro o el autobús en tu peor enemigo donde solo es posible sobrevivir, a medias, tapándote media cara con la bufanda? Sabemos de sobra cómo te sientes.
  5. Pechos. En su estado normal, los sientes pequeños y turgentes. Ahora, han doblado su tamaño, están duros como piedras y te duelen como nunca antes. Sí, así es, durante el embarazo crecen más cosas que la barriguita.
  6. Gusto. Siempre te ha gustado la comida tailandesa pero ahora te dan ganas de vomitar solo con pensar en ello. El café matutino, que anteriormente era imprescindible, se convierte ahora en lo último que te apetecería. El sentido del gusto te la juega de verdad y súbitamente te gustan las cosas y los sabores más inesperados.
  7. Estado de ánimo. La persona más pacífica y estable puede enfurecer en cuestión de segundos o romper a llorar sin parar. Las hormonas se han adueñado de tu cuerpo, que parece que funciona sin tenerte en cuenta, y la gente que te rodea va a conocer facetas tuyas, que tú misma desconocías.