Así funcionan los vínculos afectivos con el bebé

El interés por mirar a otras personas forma parte de lo que se denomina «proceso de vinculación afectiva». Es la capacidad del bebé de crear vínculos afectivos con una o dos personas en su entorno, generalmente los padres. Si profundizas en cómo funcionan los vínculos afectivos del bebé podrás reforzar la relación con tu hijo.

Revista BABYBJÖRN – Una madre sostiene al niño en su regazo, los vínculos afectivos con tu hijo pueden reforzarse de muchos modos.
Los vínculos afectivos se establecen durante el primer año de vida del bebé.
Foto: Johnér

Tú eres la persona más importante en la vida de tu hijo o hija y así es como debe ser. Esto se nota en varias cosas. Para un niño pequeño, no hay nada más divertido que mirarte la cara.

Puede pasarse largos ratos simplemente mirándote los ojos y la boca. Esto es algo emocionante ya desde el nacimiento.

Los investigadores saben que los recién nacidos con dos horas de edad están ya haciendo sus primeros intentos de comunicarse, mediante un estudio intenso de las expresiones faciales y gestos, y escuchando los tonos de voz. 7 aspectos que favorecen el desarrollo del lenguaje de tu bebé.

Revista BABYBJÖRN – Los vínculos afectivos: un bebé y su madre juegan y se comunican con gestos y expresiones faciales.
Para un niño pequeño, no hay nada más divertido que mirarte la cara.
Foto: Johnér

Durante los primeros meses de la vida del bebé, la cara es precisamente lo más emocionante para mirar, aunque al principio el bebé reacciona ante casi cualquier rostro y, con frecuencia, lo hace sonriendo abiertamente. Tiene que transcurrir un tiempo hasta que el bebé se vuelve más selectivo y empieza a preferir las caras de las personas más cercanas.

Los vínculos afectivos se establecen durante el primer año de vida del bebé.

Vínculo afectivo desde el primer día

La mayoría de los bebés desarrollan los vínculos afectivos durante su primer año de vida y, ya desde el principio, este disfruta estando cerca de ti, y preferiblemente en contacto con tu piel y escuchando cómo le hablas.

Originalmente, la capacidad del bebé para establecer un vínculo afectivo con la persona más cercana desde muy temprano tenía la finalidad de lograr protección frente a los peligros que le rodeaban. De otro modo, el bebé no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir en solitario.

El proceso de vinculación afectiva entre tu bebé y tú comienza ya durante sus primeras horas de vida y se desarrolla durante el primer año. Es precisamente en ese tiempo cuando se establece una relación más intensa entre ambos.

En pocas palabras, se trata de que el bebé aprenda a confiar en una o dos personas de su entorno más cercano y se dé cuenta de que los padres siempre están ahí para ofrecer consuelo, dar comida o simplemente hacer mimos.

Es importante que exista una óptima vinculación afectiva ya que refuerza la autoestima del bebé a lo largo de toda su vida. Tu bebé sabe así que hay alguien a quien le importa y que está ahí para él, algo que también le resultará útil en su edad adulta.

Revista BABYBJÖRN – Un bebé y su madre se abrazan, es importante para reforzar los vínculos afectivos con su hijo.
Sostén a tu bebé en brazos y responde a los lloros tocándole y hablándole suavemente.
Foto: Johnér

La vinculación afectiva con el bebé es para toda la vida

– Es muy importante que tu bebé y tú establezcáis vínculos afectivos. Sostén a tu bebé en brazos y responde a los lloros tocándole y hablándole suavemente, recomienda la doctora Amanda Weiss Kelly que trabaja en uno de los hospitales universitarios más grandes de Estados Unidos, el hospital infantil Rainbow Babies & Children’s Hospital de Cleveland.

Piensa en el llanto del bebé como una indicación de que algo va mal. Es la forma que tiene tu bebé de intentar explicarte que tienes que ayudarle con algo. Al contestar a ese llanto, le muestras a tu bebé que estás ahí, siempre preparado o preparada para ayudarle.

Los niños también se suelen sentir más tranquilos al escuchar el sonido del latido del corazón y la respiración de sus padres. Se trata de pequeños sonidos cotidianos que tu bebé reconoce de cuando se encontraba dentro del vientre materno.

Piensa en el llanto del bebé como una indicación de que algo va mal.

Al dejar que el bebé sepa que acudes a él cuando llora, que lo animas cuando algo le interesa y demuestras que te importa, el vínculo afectivo entre ambos se vuelve cada vez más fuerte.

– A los niños pequeños les suele gustar establecer contacto mirándote a la cara, así que sostén al pequeño en brazos para que pueda mirarte de vez en cuando, explica Amanda Weiss Kelly. El patrón de vinculación afectiva que desarrolle tu hijo se reflejará en todas sus relaciones futuras.

Al ofrecerle posibilidades de establecer una vinculación afectiva, estás ayudando a que el bebé se atreva a confiar en otras personas más adelante en su vida así como a creer en sus propias capacidades. Por todo esto, los vínculos afectivos son más importantes de lo que se podría suponer.

Texto: Anna-Maria Stawreberg

Dictamen médico de este artículo

La cita es de la doctora Amanda Weiss Kelly, que trabaja en el hospital infantil Rainbow Babies & Children’s Hospital de Cleveland, Ohio, Estados Unidos. Weiss Kelly es especialista en pediatría y medicina deportiva.