Mudarse al extranjero con niños

«Mi marido y yo habíamos hablado de vivir en el extranjero desde que nos conocimos hace 13 años, pero siempre ocurría algo que retrasaba el viaje. Los años pasaron. Cuando nuestras hijas tenían dos y ocho años respectivamente, volvimos a hablar del tema. Nos decidimos por la Costa Blanca en España.» Karin explica qué supone mudarse al extranjero con niños.

Revista BABYBJÖRN – Cajas de mudanza para mudarse al extranjero con niños.
"Había que venderlo todo: casa, coche y muebles."
Foto: Johnér

Elegimos España porque no está demasiado lejos de nuestras familias y amigos en Suecia, y además porque todo resulta mucho más fácil cuando se trata de un país de la UE. Después de leer y buscar en Internet durante algún tiempo, llegamos a la conclusión de que Torrevieja, situada en la costa oriental de España, podía ser un buen lugar. Reservamos unas vacaciones para conocer la ciudad.

¿Cómo conseguimos trabajo? ¿Y el colegio para las niñas?

Apenas llegamos sentimos que podríamos vivir allí y tener la oportunidad de dedicar más tiempo y energía a las niñas. Cuando volvimos a casa, teníamos varias preguntas dando vueltas en la cabeza: ¿Cómo conseguimos trabajo? ¿Y el colegio para las niñas?

Hacía tiempo que quería pedir permiso en mi trabajo para estudiar y gracias a mi comprensivo jefe de AJ Produkter AB, pude continuar trabajando a distancia y a media jornada.

Preparativos para mudarse al extranjero con las niñas

Nos llevó casi un año prepararnos para la mudanza. Había que venderlo todo: casa, coche y muebles. Además, si vas a vivir temporalmente en el extranjero, hay que hacer muchas averiguaciones en la Agencia Tributaria y en la Seguridad Social. Mucha de la información se encuentra en Internet y en caso de duda se puede hablar con cualquier responsable.

Revista BABYBJÖRN – Mudarse al extranjero con niños :Karin y su familia se mudaron a España, niñas con bolsos de viaje.
Como ninguno de nosotros hablaba español, no pudimos preparar mucho a las niñas, cuenta Karin.
Foto: Privada

Finalmente, en junio de 2013 realizamos la mudanza, pero tardamos un poco más de lo previsto porque tuvimos que hacer algunas «paradas intermedias» debido a la venta de nuestra casa. Ambas niñas lo tomaron como una aventura, sin ansiedad y sin sentir nostalgia de casa. Por suerte para mí. Sin embargo, la mayor sintió pena al darse cuenta de que tendría que separarse de sus amigos y amigas.

Para la más pequeña fue más duro, ya que entonces tenía tres años.

Lo que nos sorprendió a nosotros los adultos durante esta fase, fue lo poco que echaron de menos las niñas sus juguetes, que tuvimos que guardar o vender. Creíamos que significaban mucho para ellas, pero solo empezaron a pedirlos cuando los metimos en una caja de plástico.

Las niñas nos ayudan a los adultos con el idioma

Una vez instalados en España, la que peor lo pasó fue la más pequeña que en el momento de la mudanza tenía algo más de tres años. Ella no comprendía que nadie la iba a entender y que ella tampoco entendería lo que le iban a decir otros niños o adultos.

Pasaron dos meses difíciles hasta que pudo comunicarse con la profesora y sus compañeros de clase, y fue entonces cuando empezó a sentirse a gusto en su vida diaria. Nos hizo muchas preguntas sobre dónde estaba nuestra casa y necesitó algo de tiempo para adaptarse al cambio.

Once meses después de la mudanza, ambas niñas hablan español.

La mayor fue recibida con los brazos abiertos y, cuando ya ha transcurrido un año, sigue teniendo excelentes relaciones con sus compañeros. En España se puede elegir si los niños comen en casa y hacen la siesta o se quedan en el colegio a comer pagando una cuota. Decidimos que las niñas se quedaran en el colegio para que estrecharan lazos con sus compañeros. Esto también nos permitió familiarizarnos más rápido con la cocina española. Ahora, once meses después de nuestra llegada al país, ambas niñas hablan español y son de gran ayuda para nosotros cuando tenemos problemas con el idioma.

Los colegios españoles son distintos a los suecos

En España, el colegio va más adelantado que en Suecia en algunas materias, por ejemplo, las matemáticas. Cuando nuestra hija tuvo que estudiar dos años académicos en uno, su profesora fue de gran ayuda. Como ninguno de nosotros sabía hablar español antes del viaje, no pudimos hacer mucho para preparar a las niñas. Estudiamos juntos algunas palabras cada semana e iniciamos un curso en CD-ROM, que no acabamos.

Habíamos decidido que las niñas fueran a un colegio público para que aprendieran el idioma y se familiarizaran con la cultura española. Hemos obtenido mucha ayuda en Internet y sus foros a la hora de recopilar la información que necesitábamos para mudarnos al extranjero con niños.

Para las fiestas y otras celebraciones se suele invitar a los padres.

Las puertas del colegio se cierran a las 09.10. Si llegas tarde sin justificación, no tienes más remedio que volver a casa y regresar al día siguiente. Los padres tienen que acordar una cita para poder entrar en el colegio. Para las  fiestas y otras celebraciones se suele invitar a los padres para que ayuden en la confección de trajes y la decoración.

Las obligaciones del colegio y de los padres están mejor definidas que en Suecia, de manera que el colegio se encarga de la enseñanza e informa a los padres de cómo desean que ayuden a los hijos con los deberes y otras labores.

A pesar de que no se deja mucho espacio para la participación, por otro lado, se deposita gran confianza en los profesores y las reuniones pueden ser muy ruidosas. Pero funciona bien. El colegio hace su trabajo cuando el niño asiste a clase y los padres se encargan del resto, cuando está en casa.

Enfoque hacia la familia

Al mudarnos al extranjero, nos dimos cuenta de que nos encanta el enfoque familiar que impregna a toda la sociedad española. Es algo que se nota cuando se pasan las vacaciones en España.

Independientemente de la hora, en los restaurantes siempre hay niños pequeños alrededor. Esto se advierte aún más cuando vives en una ciudad española, tienes a tus hijos en un colegio español y convives con los españoles.

Se dan abrazos, besos y las sonrisas son grandes y sinceras.

La profesora recibe a los niños por la mañana y cualquier problema o malentendido se aclara antes de que los niños entren en clase. Los padres no pueden entrar. Cada día hay abrazos, besos y sonrisas grandes y sinceras. Si te quedas un rato después de que las puertas se han cerrado puedes oír cómo se saludan en voz alta y cantan.

Diferencias viviendo en el extranjero

Existen algunas diferencias poco importantes cuando se está de vacaciones pero su importancia aumenta cuando vives de forma permanente. En España, por ejemplo, todavía se trata de usted a las personas mayores o a las que no se conoce, como una forma de mostrar respeto.

Vivir en España es más barato que en Suecia. Pero la diferencia real depende del nivel de vida que se desee llevar o si, por ejemplo, se necesita coche. Aquí tenemos un bono-bus con el que se viaja gratis. Se paga un importe único de siete euros para obtener la tarjeta, que luego se renueva gratuitamente cada año. La tarjeta también permite entrar gratis en algunos museos así como realizar otras actividades.

La comida es más barata tanto en las tiendas como en bares y restaurantes. Sin embargo, la electricidad es mucho más cara que en Suecia, al igual que el agua.

Texto: Karin Ingelstrand